Impacto de los estereotipos y roles de género perpetuados en la práctica docente en el desarrollo de carreras científicas de mujeres desde los procesos psicosociales y socioculturales.
Rocío del Pozo Quevedo
La Agencia de Calidad del Ministerio de Educación sostiene que en Chile existen importantes brechas de género en desmedro de las mujeres, siendo una de las más acentuadas entre los países que aplicaron TIMSS. Si bien en 4° básico no se observan brechas significativas, en 8° básico contamos con la mayor brecha de género en Matemática entre todos los participantes, y la segunda mayor en Ciencias, después de Hungría.
Además, la prueba TIMMS no es la única que muestra estos resultados. Los resultados de la prueba PISA 2015 muestran que en Ciencias y Matemática las brechas de género se mantienen y sostenidamente las mujeres obtienen peores resultados que los hombres.
“Esta situación es una consecuencia de tipo cultural relacionada con el modo de enseñar, la que debemos trabajar. En otros países estas diferencias no existen, por lo que tenemos una deuda pendiente en Ciencias y Matemática con nuestras estudiantes mujeres”, indicó el Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad el año 2015 en un artículo publicado por el Ministerio de Educación en su página web.
Esto me resulta alarmante, pues las mujeres en nuestro país están recibiendo una preparación deficiente en la misma escuela en la cual los hombres reciben una educación privilegiada en comparación. Esta tendencia en matemática y ciencias se mantiene sin variación desde el 2006 y estas diferencias se acentúan a medida que se avanza en la escolarización de las estudiantes, agravándose aún más entre las mujeres de condición socioeconómica y cultural más desventajada. Tal como plantea Borrell en su estudio Gender inequalities in science, “Las desigualdades de género están presentes en la familia, el trabajo, los salarios, los recursos económicos, el uso del tiempo y el poder, de manera que las mujeres tienen una peor situación1. La desigual distribución del poder se refleja también en las instituciones y las estructuras relacionadas con la ciencia” (Borrell, 2015), lo cual incluye las clases de ciencia escolar.
Es por esto por lo que considero de suma relevancia que la lectora o lector considere estas aristas en su labor pedagógica, pues los comentarios sexistas y el actuar que es de suma influencia en la autopercepción de las alumnas. Este llamado de atención no sólo recae en las y los docentes, sino también en la formación inicial de estas, debido a que no existen espacios de instrucción en los cuales las y los docentes en formación puedan cuestionar este tipo de conductas y estereotipos, dejando en manos de las personas que forman docentes crear dichas instancias en pos de una educación no sexista en Chile y un desarrollo igualitario de las mujeres en la ciencia.
Esta situación releva el rol docente en la socialización de niñas y adolescentes, y más específicamente en su insistencia en la replicación de estereotipos de género, dando trato diferencial a niños y niñas en la educación básica y a las jóvenes en la media y superior. Un ejemplo de esto es que “la o el docente tiende a exigir menos al género femenino “(MINEDUC).
Además, “las profesoras y profesores rechazan y desaprueban el comportamiento de las niñas que no se ajusta a las normas sociales y que rompe las pautas de los estereotipos sexuales que se espera de ellas. Las niñas que no se amoldan ni comparten estas normas de conducta son censuradas por sus compañeras y rechazadas por los profesores, por considerarlas dañinas para las demás." (Rosando,2012).
Es por esto que destaco cómo prácticas tan desapercibidas como la exigencia que damos a alumnas o alumnos en el aula frente a un ejercicio o un nuevo concepto puede ser determinantes, al igual que el rechazo o desaprobación de algún comportamiento de una alumna, que consideremos inadecuado. Surge la urgencia de que docentes comencemos a cuestionar a mayor cabalidad los estándares de comportamiento y exigencia que llevamos a la práctica en el aula, dejando de lalo el discurso hegemónico sobre género y comenzando a problematizar nuestras prácticas para poder así erradicar el sexismo de nuestras clases. El mismo mensaje debe ser llevado a las aulas donde docentes son formadas y formados, recayendo en dichos casos la responsabilidad en las personas a cargo de dicha formación.
Surge entonces la necesidad de buscar nuevos referentes sobre lo que significa ser mujer u hombre, y cuestionar además las nociones hegemónicas concebidas sobre los roles de género y de la misma manera, sobre la ciencia. Adrienne Rich postula en su libro Sobre mentiras, secretos y silencios (1983) que lo dicho por Otto Rank sobre la psicología debe ser dicho de todas las demás disciplinas, incluyendo las ciencias “neutrales”: “no solamente es hecha por el hombre… sino que es masculina en su mentalidad”. Esa mentalidad masculina se refiere a su “ignorancia y rechazo consientes a la subjetividad e irracionalidad de la actividad humana” (Everett, 1973) características que históricamente se le han atribuido a la mujer.
Esta línea argumentativa lleva a pensar que las mujeres biológicamente somos seres de naturaleza irracional y subjetiva, lo cual hoy resulta una falacia refutada hace años, siendo probado que hombres y mujeres somos iguales en capacidades, aunque culturalmente se nos hayan asignado roles diferenciados, los cuales son tan antiguos como la creación del patriarcado.
Por dar un ejemplo, podemos tomar a Kant, entre otros filósofos y psicólogos, quien postula en Observaciones acerca de lo bello y lo sublime (1978) que el hombre posee características como la autonomía, la libertad, la racionalidad, mientras que la mujer es descrita como un sujeto sobre determinado, dando un destino único a nuestro sexo. De esta manera la mujer no podría darse sino a otros, siendo incompatible con la formación propia, negando su participación en la filosofía, la poesía o la ciencia. Así, diversos autores se han encargado fe estereotipar y encasillar a la mujer, dando pie a falsos fundamentos hoy refutados sobre el rol de la mujer en la ciencia, o mejor dicho, la falta de éste.
Es por esto que sostengo que se debe poseer un gran cuidado en la formación de docentes, pues durante sus años de estudio se revisa una gran cantidad de bibliografía, en su mayoría masculina, sumamente cargada de este tipo de estereotipos y es rol de la o el docente cuestionarlos, pero además de la persona encargada de la formación dar espacios de reflexión y cuestionar el contexto en el cual se crean las diversas teorías revisadas en los cursos y cómo los estereotipos y roles de géneros impuestos en la época permean en las definiciones de la mujer y del hombre, problematizando siempre estas definiciones en el contexto del aula escolar.
Un ejemplo de esto es la revisión del contexto de Freud, pues el autor establece, por ejemplo, la soberanía del padre como un orden social que fracasa al explicar. Sin embargo, atribuye al progreso la jerarquía que fomenta dentro del ambiente familiar, sostenido en su última obra que las causas de este orden se desconocen al estipular “No puede tratarse aquí la autoridad paterna, puesto que esa autoridad no le ha sido conferida precisamente al padre sino por el progreso”.
Finalmente, a pesar de que los documentos curriculares plantean diversos datos y consejos a las y los docentes sobre diversas formas de enfrentar el sexismo en el aula, ninguna de ellas está orientada a enfrentar la brecha educativa que se plantea en el presente ensayo. Hoy el sexismo en el aula no sólo se hace presente en los resultados de las pruebas PISA o TIMSS, sino que latente en las demandas estudiantiles de estudiantes secundarios y universitarios, relevando aún más la importancia de sensibilizar tanto a estudiantes como docentes de la formación inicial hacia el manejo y la problematización las prácticas docentes basadas en estereotipos de roles de género impuestos y su incidencia en la educación de las niñas y jóvenes chilenas.
Bibliografía:
http://www.agenciaeducacion.cl/multimedia/resultado-timms-chile-2015/
http://www.agenciaeducacion.cl/noticias/pisa-2015-chile-mejora-significativamente-lectura/
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Borrell, Carme, Vives-Cases, Carmen, Domínguez-Berjón, M.ª Felicitas, & Álvarez-Dardet, Carlos. (2015). Gender inequalities in science: GACETA SANITARIA takes a step forward. Gaceta Sanitaria, 29(3), 161-163. https://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2015.03.005
MINEDUC, Programa de estudios Ciencias Naturales Primero Medio, página 59.
Everett MEndelsohn “A Human Recontruction of SCience”, escrito para “Women: Recourse for a Changing World”, Radcliffe Institute Symposium, 1972: “Boston University Journal” vol. 21 n°2, primavera 1973, p.48
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Montesó Curto, Pilar. (2014). Dificultades para el avance de las mujeres: diferentes teorías sociológicas. Enfermería Global, 13(36), 265-274. Recuperado en 13 de octubre de 2017, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1695-61412014000400014&lng=es&tlng=es.
Kant I., (1978), Observaciones acerca de lo bello y lo sublime.
Adrienne Rich, (1983), Sobre mentiras, secretos y silencios.
Simone de Beauvoir, (1949), El segundo sexo.
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