En el seno de una familia católica nací yo, hace ya 24 años aproximadamente. Meciono el catolicismo porque nacer en una familia fervientemente practicante es algo que marca; es algo que marcó mi infancia, mi niñez y mi adolescencia; es algo que marcó mi acercamiento inicial hacia la política.
Soy también la hermana del medio de un total de tres; y crecer con dos hombres como compañeros de juego también es algo que marca: significa crecer jugando a golpes, significa crecer con fútbol, con lucha libre y sin barbies.
El colegio que mis padres escogieron para mí no produjo conflicto con las costumbres que yo había adquirido en mi proceso de socialización primaria, ya que al ser un establecimiento educacional católico lo que se hizo en este sentido fue más bien darle continuidad a aquello que mis padres ya habían comenzado (a imponerme). Pero la Escuela Básica Blas Cañas, fuertemente caracterizada por su sentido católico y estricto, era en ese entonces un centro de formación altamente machista también, lo que hoy se lo atribuyo a consecuencia de la religión en la que se enmarca. Por supuesto que esto sí entró en conflicto con la niña que gustaba del fútbol y la lucha libre que era yo en ese entonces.
Me parece que las confrontaciones que constantemente viví durante mi niñez en la Escuela Básica Blas Cañas son mi primer acercamiento a lo político. Siempre que se me retó por tener características de macho dominante, respondí. Todo lo que me decían con respecto a mi forma de actuar, mi corporalidad y mis gustos lo consideré un ataque a mi libertad y, por tanto, vi en las inspectoras, en la subdirectora y en la directora a enemigas, a las que tenía que responderles. Pensé que mi forma de ser era algo por lo que tenía que luchar; intentar cambiarme era violento.
En cuanto a la política como tal, tengo recuerdos de mi madre hablando de las elecciones presidenciales del 2001. Mi madre nunca ha votado por la derecha a pesar de que en su círculo religioso era considerado lo que se debía hacer. Algo que mi padre sí hacía. Recuerdo que ella mencionó que votó por Ricardo Lagos. Después de esto, me recuerdo a mí discutiendo en el 2008 con una de mis compañeras de curso, a propósito de las elecciones presidenciales del 2009. Yo defendía la candidatura de Sebastián Piñera, tal como mi padre lo hacía, mientras que ella defendía la de Frei. Ambas sin saber mucho de qué estábamos hablando; simplemente estábamos reproduciendo aquello que sonaba fuertemente en nuestro entorno familiar.
Esa fui yo en la política en los años venideros también. Defendiendo esa postura de votar por quien preserve los valores cristianos. Esa yo que dejé de ser hace ya 4 años.
Comentarios
Publicar un comentario